Principio Estudio-Trabajo

¡Sólo perdura, y es para bien, la riqueza que se crea, y la libertad que se conquista, con las propias manos!

José Martí

 

figura_27 En Cuba, durante más de cuatro siglos las mayorías estuvieron excluidas del acceso a la educación y a la cultura en general, bajo un régimen que sostuvo la degradante institución de la esclavitud y gobernó "con un brazo de hierro ensangrentado", como dijera el Padre de la Patria Carlos Manuel de Céspedes. Posteriormente, durante la República Neocolonial instaurada en 1902, la influencia norteamericana en el ámbito educacional fue un mal que acompañó a otro peor: el creciente abandono de la escuela y la desatención de los servicios educacionales por parte de los distintos gobiernos a través de los cuales operaron mecanismos de dominación foránea.

En el juicio celebrado a raíz del asalto al cuartel Moncada, el Jefe de la Revolución cubana pronunció su histórico alegato conocido mundialmente como La historia me absolverá. Al hacer un análisis crítico del panorama nacional, Fidel se refirió a la educación en estos términos:"¿En un campo donde el guajiro no es dueño de la tierra para qué se quieren escuelas agrícolas? ¿En una ciudad donde no hay industrias para qué se quieren escuelas técnicas o industriales? Todo está dentro de la misma lógica absurda: No hay ni una cosa ni la otra. En cualquier pequeño país de Europa existen más de 200 escuelas técnicas y de artes industriales; en Cuba no pasan de 6 y los muchachos salen con sus títulos sin tener donde emplearse. A las escuelitas públicas del campo asisten descalzos, semidesnudos y desnutridos, menos de la mitad de los niños en edad escolar y muchas veces es el maestro quien tiene que adquirir con su propio sueldo el material necesario. ¿Es así como puede hacerse una patria grande?"

Problemas que se comenzaron a resolver desde el mismo 1ro de enero de 1959, cuando al triunfar la Revolución la educación se convirtió en derecho de todos los cubanos, guiados por el pensamiento de José Martí el más universal de todos los cubanos.

"… en campos como en ciudades, urge sustituir al conocimiento indirecto y estéril de los libros, por el conocimiento directo y fecundo de la naturaleza…¡Urge abrir escuelas normales de maestros prácticos, para regarlos luego por valles, montes y rincones…", nos enseño Martí. Siendo fieles continuadores de este pensamiento de avanzada se reconoce al estudio-trabajo como un principio vital del sistema educacional cubano, muchas son las vías para concretarlos.

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