La escuela como microuniversidad

reunion En el concepto de microuniversidad, la Universidad cubana se redimensiona,"Digo Universidad y me parece una palabra extraña hablar de clausto, de estudiantes universitarios, porque empiezo a pensar en términos de todo un pueblo convertido en estudiante universitario".

Estas palabras de Fidel, nos descubren las posibilidades de que la educación superior y la cultura se extiendan y se multipliquen, en la medida en que la Universidad trascienda sus muros institucionales y llegue a los puestos de trabajos de aquellos que se forman desde el ejercicio y el desempeño profesional, en los territorios o municipios donde se encuentra enclavado su centro de trabajo, esto es la Universalización de la enseñanza universitaria.

La microuniversidad, expresa una nueva concepción de la educación superior, que implica la formación desde el desempeño de la profesión, lo que pone de relieve el papel preponderante que tiene la práctica en el proceso de formativo o de profesionalización, donde verdaderamente se integra el sistema de procesos de la universidad (académico, investigativo y laboral), como un nivel superior de aplicación del principio pedagógico de la integración del Estudio–Trabajo en nuestro país.

Esta modalidad tiene como máxima expresión de su desarrollo, a los Institutos Superiores Pedagógicos en la que la formación de profesores tiene sus peculiaridades, pues se asocia a la idea de la formación emergente de profesores, como una vía de preparar de forma acelerada un profesional cuya función social es la de educar, donde se dispone de un primer año de preparación intensiva e indispensable para habilitarse en sus funciones profesionales, que a partir del segundo año entrará a ejercitar en la escuela Secundaria Básica, hasta culminar sus cinco años de estudios como Licenciado en la especialidad de Profesor General Integral.

Los jóvenes bachilleres que se acogen a estos planes de formación emergente, tienen el reto personal de transformarse en breve tiempo en educadores, para ello se requiere de mucha voluntad, disposición, firmeza, compromiso, sacrificio y amor por la hermosa tarea de educar y trabajar con los adolescentes.

La escuela que recibe a estos profesores en formación, debe tener claridad sobre estas ideas pedagógicas novedosas, y tomar conciencia de la responsabilidad que asume no solo quien sea seleccionado como tutor, sino todo el claustro. Esta concepción es un reto ético a la profesionalidad de los claustros de las escuelas, los que deben trabajar por elevar sus influencias positivas y constructivas en este proceso formativo, prestos a colaborar en todo sentido y a ser el modelo que exige no solo el maestro o profesor que se forma en estas condiciones, sino sobre todo los propios educandos y la comunidad donde está enclavada dicha institución escolar.

Esta concepción implica disponer de toda una logística de los recursos materiales y tecnológicos que viabilicen el funcionamiento de los estudios universitarios en estas nuevas condiciones, la rigurosa organización y las coordinaciones que esta nueva modalidad requiere entre la Universidad, las sedes universitarias en los territorios y las estructuras de las direcciones de Educación municipales y provinciales. Asimismo es muy importante lo que el capital humano, sea capaz de dar, tanto en el caso de los jóvenes bachilleres dispuestos a formarse como maestros y profesores, como en el de los formadores de formadores, ya sean los profesores de la Universidad Pedagógica que radican en las sedes y en particular los tutores, cuyo radio de acción se despliega en la Microuniversidad, que en este caso es la propia escuela.

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