La educación de menores con trastornos de conducta

Al triunfar la Revolución se acometió de inmediato una transformación profunda en la atención a este tipo de menores y consecuentemente con los propósitos sociales y humanistas propios del proceso revolucionario, se plantearon nuevos objetivos, precedidos por los educativos en general. Se comenzó la atención a esos menores y se les reconoció el derecho a la educación.

La experiencia acumulada, la necesidad de lograr una adecuada integración de todos los factores concurrentes, así como la propia exigencia del perfeccionamiento continuo, derivaron en la elaboración y promulgación del Decreto –Ley No. 64, en diciembre de 1982, el cual marca una etapa superior en la detección, evaluación y tratamiento de estos niños, adolescentes y jóvenes, como parte de la atención priorizada que se brinda por la sociedad y el Estado a estos menores.

El mencionado Decreto- Ley creó el actual sistema de atención a menores hasta 16 años que presentan trastornos en la conducta; dicho sistema constituye el fruto de logros de las concepciones pedagógicas, psicológicas, sociológicas, médicas y jurídicas.

Este sistema establece, entre otras regulaciones, que su concepción es pedagógica e integral y que lo dirigen los Ministerios de Educación y del Interior de forma conjunta. Por tanto, los menores que cometan hechos que la Ley tipifica como delitos no son juzgados por lo tribunales de justicia, sino atendidos por órganos e instituciones especializadas. Su concepción es de despenalización.

El sistema para atender a estos menores está basado en la función, estructura y características de los organismos que lo rectoran; de ahí que el Ministerio del Interior, además de contar con el Consejo de Atención a Menores Nacional, cuente con consejos provinciales que administran la justicia a estos menores y con los centros de evaluación, análisis y orientación a los menores (CEAOM).

El ministerio de Educación cuenta con los consejos de atención a Menores provinciales y municipales, los Centros de diagnóstico y Orientación y las escuelas especializadas, todos con iguales facultades y funciones en este organismo que los de sus similares en el ministerio del interior.

Una peculiaridad que tiene el sistema cubano para atender a los menores con trastornos de la conducta es que las medidas que se adoptan tienen un carácter psicopedagógico de reorientación de la conducta , no están dirigidas solo a los niños, adolescentes , sino también a los padres o las personas responsables de estos y a los organismos, órganos e instituciones del Estado que se convierten en ejecutoras de las medidas que disponen los Consejos de Atención a Menores, con el propósito de que todos contribuyan al mejor tratamiento y educación de los menores.

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