Fin y objetivos generales
El fin de la escuela pedagógica lo constituye la formación integral de la personalidad de cada estudiante entre 14 y 18 años, mediante la ampliación, aplicación y profundización de los contenidos, en correspondencia con los ideales patrióticos y humanistas de la sociedad socialista cubana en su desarrollo próspero y sostenible, expresados en sus formas de sentir, pensar, actuar de manera independiente, de acuerdo con su nivel de desarrollo y particularidades individuales, intereses y necesidades sociales, que le permita la dirección del proceso educativo en las diferentes instituciones educacionales y modalidades educativas de la primera infancia, la educación primaria y la especial, para contribuir a la educación integral de sus educandos.
Objetivos

1- Demostrar capacidad para dirigir el proceso educativo, particularmente el proceso de enseñanza-aprendizaje, en las diferentes instituciones educacionales y modalidades educativas de la primera infancia, la educación primaria y la especial.
2- Demostrar actitudes patrióticas, revolucionarias y antiimperialistas, al defender la identidad y soberanía nacional, expresadas en la admiración y respeto a los símbolos y atributos nacionales, a los héroes, mártires, combatientes, líderes de la dirección histórica de la Revolución, a la solidaridad por la humanidad, a su comportamiento ejemplar acorde con los valores humanistas del socialismo y la decisión de participar activamente en la defensa de nuestras las conquistas que le favorezca la formación de valores en los educandos.

  1. Demostrar una cultura política y ciudadana, de manera autorregulada, autocrítica y crítica, expresada en el cumplimiento de las reglas de convivencia social, normas y metas establecidas en su contexto familiar institucional y social, rechazando toda forma de poder de discriminación, violencia y corrupción, sobre la base del dominio de sus deberes, derechos constitucionales y otros compromisos jurídicos y ciudadanos, al aplicar en diferentes tareas de la Revolución, los contenidos básicos de la Constitución de la República, especialmente en la dirección del proceso educativo en las instituciones docentes.
  2. Demostrar una concepción dialéctico-materialista a partir de la ampliación, aplicación y profundización de los contenidos en la solución de problemas sobre los hechos, fenómenos y procesos que ocurren en la naturaleza, vinculados a la vida cotidiana y a la profesión pedagógica, con una actuación transformadora, responsable y valorativa, estableciendo nexos interdisciplinarios y utilizando de manera creadora medios y métodos de estudio e investigación científica, en especial las tecnologías de la información y las comunicaciones como medio de aprendizaje y herramienta de trabajo, en correspondencia con su nivel de desarrollo y particularidades individuales, puesta de manifiesto en la dirección del proceso educativo de las instituciones educacionales de la primera infancia, la educación primaria y la especial.
  3. Demostrar un estilo de vida saludable y su influencia en el colectivo, expresado en una sexualidad responsable y con equidad de género desde las relaciones interpersonales basadas en el afecto y el respeto, especialmente con su pareja, así como en la adopción de correctos hábitos alimenticios, la prevención de accidentes, la práctica sistemática de ejercicios físicos y recreativos y el rechazo a las adicciones mediante la utilización de las potencialidades del contenido de la enseñanza en las diferentes instituciones educacionales y modalidades educativas de la primera infancia, la educación primaria y la especial.
  4. Demostrar un comportamiento y proyección sociocultural en correspondencia con el ideal ético-estético de la sociedad socialista, manifestado en la capacidad de apreciación, disfrute de los valores de la naturaleza, del arte, la ciencia, la tecnología, y las restantes esferas de la cultura local, nacional, caribeña, latinoamericana y universal como expresión del comportamiento social y en la dirección del proceso educativo.
  5. Demostrar cualidades morales de responsabilidad, laboriosidad, honestidad y solidaridad además de una cultura laboral, tecnológica y económica expresada en hábitos de trabajo, una mentalidad de productores, y del consumo responsable, su aplicación en la vida y consolidación de la autodeterminación profesional, de acuerdo con sus necesidades, intereses, potencialidades, capacidades personales y prioridades sociales y territoriales dando solución a problemáticas de la institución educacional y la comunidad, que propicien su participación creativa en la formación laboral de los educandos y en su incorporación a proyectos comunitarios para la solución de los problemas de la comunidad.
  6. Demostrar el nivel alcanzado en la comunicación con el empleo de diversos lenguajes (verbal, corporal, audiovisual, algorítmico, entre otros) con creatividad e independencia, al escuchar, hablar, leer, escribir, manifestando especial interés por la lectura de diferentes tipos de textos, el disfrute, el gusto estético y el logro del nivel pre intermedio en una lengua extranjera desde una perspectiva intercultural, como medio de expresión de sus valoraciones, sentimientos, preferencias, motivaciones e intereses en diferentes contextos de interacción socioculturales que favorezca su preparación para la formación de los educandos en un entorno sociocultural en correspondencia con las exigencias de la sociedad contemporánea.
  7. Demostrar actitud responsable de manera integrada, gradual y contextualizada a un modo de actuación creador, ante la conservación de la naturaleza, la preservación de la vida, el entorno y el patrimonio, desde la comprensión y valoración de la interdependencia de las dimensiones económica, político-social y ecológica del desarrollo sostenible, acorde con la política ambiental cubana en los ámbitos local, nacional y mundial que le permita la formación de una actitud de cultura ambientalista.
  8. Demostrar el desarrollo de la independencia en un nivel superior así como la autorregulación y el trabajo colaborativo alcanzado, para la planificación, ejecución, control y evaluación crítica y autocrítica de las actividades que realiza en diferentes contextos y concebir un proyecto de vida.

Características psicológicas del desarrollo de la personalidad del educando
El estudiante que cursa los estudios en la EP es un adolescente cuya edad oscila entre los 14 y los 18 años, coinciden con la Organización Mundial de la Salud como un adolescente tardío o joven considerado por otros especialistas. El desarrollo de su personalidad tiene lugar en una situación social caracterizada por reiterados cambios y mayores exigencias, fundamentado en que la sociedad cubana, por más de una década, se vienen produciendo continuos cambios económicos y sociales que tienen un efecto sobre el propio adolescente y todos los espacios donde socializa. En el ámbito educacional en particular hay que tener en cuenta todos los cambios que se han producido, incluyendo la etapa en que pasaron por la Secundaria Básica; eso también repercute en ellos, teniendo en cuenta otros contextos sociales: escolar, familiar, personal, comunitario y sociopolítico.
Al mismo tiempo, el tratamiento que reciben las personas que transitan por estas edades en diferentes esferas de la vida social refuerza la ambivalencia de esta etapa del ciclo vital.
El adolescente cubano apenas con 15 años, y en algunos casos con 14 años, decide su futuro profesional, a partir de que en noveno grado selecciona la continuidad de estudios que marcará su proyecto de vida. Tales incongruencias repercuten en el proceso de formación de la concepción del mundo que tiene lugar en esta etapa.
En este momento del desarrollo culmina, en lo esencial, el proceso de formación de la personalidad del joven, cobrando mayor espacio la consolidación de las adquisiciones ya logradas en la adolescencia temprana. Asimismo, están próximas a concluir, las principales transformaciones en el orden anatomofisiológico. Estos avances en el desarrollo de la personalidad se producen en consonancia con la tarea principal que debe enfrentar el joven: la de autodeterminarse en las diferentes esferas de su vida, dentro de sus sistemas de actividad y comunicación.
En relación con sus procesos cognoscitivos, en especial, el del desarrollo del pensamiento, se aprecia que se consolida el pensamiento conceptual teórico, adquiriendo un carácter emocional personal que es propio de la adolescencia.
La concepción del mundo es la representación generalizada y sistematizada de la realidad en su conjunto, de las leyes que rigen su devenir y de las exigencias que plantea el medio social a la actuación del joven. En esta etapa de desarrollo se transforma la esfera afectivo-motivacional del joven como una característica compleja de la personalidad en esta etapa y que sirve de apoyo, junto con el sentido de la vida, a la regulación del comportamiento, es decir, al proceso de autodeterminación del comportamiento.
Todo este proceso está muy vinculado además al de selección de la futura profesión. Lo anterior coloca al futuro educador en una mejor situación para lograr las habilidades necesarias para una actividad intelectual más profunda y autorregulada, lo que significa una actuación más consciente y activa en sus procesos de aprendizaje, expresados en las posibilidades para problematizar, reflexionar, deducir, planificar, generalizar y, sobre todo, mostrar mayor independencia en la adquisición de los conocimientos, y la relación de estos con su vida social futura. Las diferentes asignaturas que conforman el currículo caracterizadas por su elevado nivel de abstracción y generalización habrán de buscar niveles de integración intermaterias que estimulen el desarrollo y formación de estos procesos facilitando así el análisis reflexivo, crítico, creativo y valorativo del mundo objeto de estudio en toda la diversidad y complejidad que le caracteriza.
Durante la adolescencia tardía, aumenta la complejidad de los motivos que intervienen en la regulación de su conducta. Un lugar muy especial lo tienen en esta edad los relacionados con la necesidad de independencia, de orientación sobre la sexualidad en general, de autoafirmación y de conformar su identidad personal, así como la de recibir preparación y alcanzar los conocimientos necesarios.
Esta etapa del desarrollo se caracteriza por la búsqueda de una posición en el mundo adulto, en el que el estudio y la obtención de una profesión pueden devenir la cuestión central, a la vez la búsqueda de más amplias relaciones interpersonales, entre ellas las relaciones afectivas sexuales, manifestando mayor estabilización de sus relaciones de pareja. También constituyen actividades significativas para el estudiante de este nivel el interés de obtener un trabajo, la participación en agrupaciones, incluidas las estudiantiles, el empleo de su tiempo libre y su recreación.
El adolescente puede definir ideas más precisas acerca del sentido de su vida, que toman cuerpo en los propósitos que elabora conscientemente sobre lo que quiere y puede ser una vez graduado, donde, además, se involucran los valores ya formados en él. Todo ello le permite la estructuración de proyectos de vida, que en su conjunto representan la conformación de lo que desea alcanzar, así como de sus posibilidades para lograrlo. La comunicación es entre sus iguales, sus compañeros de aula, sus educadores, otros adultos, su familia, y más en general con otros grupos sociales e instituciones donde se desempeñan formales o informales. Son peculiares sus preferencias comunicativas.

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